lunes, 11 de octubre de 2010

Amar lo que uno hace

Definitivamente amar lo que uno hace lo condena a una al éxito, en esta profesión el hacer las cosas amor, paciencia y con materiales de calidad, son garantía de éxito,  que le llenan a una satisfacciones indescriptibles, ese es mi caso, el descubrir que por medio de algo tan sencillo como es cocinar, puedas llegara al placer absoluto de ver como disfrutan los comensales de  todo aquello que se prepara en una cocina desde un simple café hasta la mas sofisticada cena.
Es bien conocido por todos, que la profesión de la cocina, es bien ardua y muy estresante, ya que estas sometido a un  constante estrés, ya que debes atender al publico,  planificar lo que van comer, elaborar recetas, controlar los niveles de producción y todo debe estar a tiempo y bien elaborada, no hay chance de equivocarse, ni excusas si algo sale mal. Nuestra misión es  complacer a todos los clientes en sus gustos, y entender que no todos los gustos son iguales.
La creatividad  e iniciativa son claves, así como el aprender a escuchar y a enmendar errores de manera inmediata, muchas veces es tomarse el tiempo de  descubrir el como ser mejor y aprender nuevas técnicas,para así satisfacer a los clientes.
Jamas me imagine en los años que llevo trabajando como Informática, lo enriquecedor que es, trabajar en la cocina,  cuanto se aprende, que maravilloso es ese mundo, ambos completamente distintos, uno donde la tecnología nos hace a veces hasta indiferentes a los seres humanos y el otro donde los seres humanos son la base de lo que hacemos, esto lo he aprendido  en estos últimos meses,  trabajando en Restauran, Club y Panadería, esta nueva etapa me ha dado otra perspectiva de lo que quiero hacer y hacia donde mis sueños.
Esta nota va dirigida a  todos aquellos profesionales con los cuales he trabajado en distintas áreas y lugares, los cuales han marcado mi vida,  con diversas experiencias, unas  desagradables, las cuales hoy en día agradezco profundamente ya que ellas  me hicieron reflexionar, reaccionar y determinar que es lo NO quiero en mi vida y las otras las buenas experiencias me han llenado de momentos sublimes, satisfacciones, conocimiento y de muchas ganas de seguir adelante.
El Trabajar en una simple Panadería, desde hace 3 meses, me enseño a  ver este oficio de manera distinta, aprendí a valorar a cada uno de esos trabajadores, y hacer un reconocimiento  a esa  gente que  desde antes de las 6:00 am, enciende los hornos para que todos podamos disfrutar de un pan para desayunar, un cachito recién horneado, o simplemente esa gente de la barra  que preparara el café o nos despachan un jugo, todos sin excepción son seres humanos maravillosos, que con dedicación y responsabilidad, tiene la labor de alimentar a diario a nuestras familias, no importa su nivel cognoscitivo o intelectual, son servidores,  muchos de ellos padres y madres de familia, que hacen de esta profesión realmente un placer, uno no se imagina lo difícil que es atender al publico, con una sonrisa, he podido observar como lo hacen con dignidad y mística, sin importar los problemas posean es su hogares, ni los  maltratos de jefes abusadores o simplemente el tener que atender a clientes que los ve como inferiores por servir un café, o hacer un pan.
Espero que esta nota sea para todos de profunda reflexión, donde mi única intensión  es que todos nosotros y aprendamos a valorar y a respetar a cualquier persona sin importar que haga, o cual sea  su profesión, lo que realmente importa es que esta la desempeñe de manera digna y responsable, no debería importar, si el trabajo lo realizas desde una oficina, en la barra de una panadería, o  simplemente limpiando un baño, TODA PROFESIÓN u OFICIO es dignificante y  TODOS MERECEMOS RESPETO Y ADMIRACIÓN POR LA LABOR QUE REALIZAMOS,   la buena educación va mas allá, de las aulas o del estudio profesional, es el tomar como un compromiso  de vida, el tratar a los demás como nos gusta que nos traten y estos son  principios y valores aprendidos desde el seno de nuestros hogares.


Culmino esta pequeña nota  con un escrito de  la Madre Teresa de Calcuta, el cual me marco profundamente:


Amar lo que uno hace

"No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos. Cada trabajo es importante, y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace lo que Dios le encomendó.
Sólo siendo sinceros y trabajando con Dios, poniendo en ello toda nuestra alma, podremos llevar la salvación a los demás. Pero para ello es necesario que no perdamos nuestro tiempo mirando y deseando hacer lo que hacen los demás. "



A Todos mis compañeros de Profesionales, a mis Panaderos, Pasteleros y Cocineros mis respeto y agradecimiento, por todo lo que he aprendido, mas allá de una receta.

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